El día que Otto dejó de apoyar la pata
Otto es un labrador retriever de cuatro años, enérgico y juguetón, que un día llegó a nuestra consulta con la pata trasera derecha completamente en el aire. Sus dueños nos contaron que había estado corriendo en el parque cuando de repente se detuvo y empezó a cojear.
Diagnóstico: rotura del ligamento cruzado craneal
Tras una exploración completa y una radiografía, confirmamos lo que sospechábamos: Otto tenía una rotura del ligamento cruzado craneal, una de las lesiones ortopédicas más comunes en perros de talla grande. Sin tratamiento, esta lesión genera dolor crónico y artritis progresiva.
La cirugía
Ainhoa realizó una técnica TPLO (Tibial Plateau Leveling Osteotomy), que es el gold standard para tratar esta lesión en perros de más de 15 kilos. La intervención duró aproximadamente dos horas y se llevó a cabo con anestesia general y monitorización continua de constantes vitales.
Otto pasó la noche en la clínica para observación postoperatoria. Al día siguiente, ya intentaba apoyar la pata levemente, lo cual era una señal excelente.
Recuperación: tres meses de trabajo
El protocolo de recuperación fue gradual:
- Semanas 1-2: Reposo absoluto en casa, paseos cortos controlados con correa.
- Semanas 3-6: Fisioterapia pasiva, masajes y ejercicios de rango de movimiento.
- Semanas 7-12: Aumento progresivo de la actividad, ejercicios de fortalecimiento muscular.
Sus dueños fueron ejemplares: siguieron cada indicación al pie de la letra y nos enviaban vídeos cada semana para que pudiéramos valorar la evolución.
El resultado
A los tres meses de la cirugía, Otto volvió a correr sin cojear. Hoy lleva vida completamente normal, juega con otros perros y disfruta de sus paseos. Solo necesita una revisión anual para controlar el estado de la articulación.
Si tu perro cojea o no apoya una extremidad, no esperes. Cuanto antes se diagnostique la lesión, mejor será el pronóstico.